Hoy como era de esperar salió a la luz la nueva versión de Ubuntu, el más popular de los sistemas operativos Linux para simples mortales. Y esto me recuerda una conversación que tuve con un fanático del Software Libre en España la semana pasada, quien se quejaba que su compañía no quería liberar una aplicación que habían desarrollado, yo le dije que en ese caso particular, liberarla limitaba el desarrollo y que era bueno mantenerlo como código cerrado mientras fuera una ventaja competitiva diferenciadora. Recuerdo que me miro entre incrédulo y decepcionado por mi respuesta, claramente buscaba apoyo a su postura, pero le dije que esa era una de las grandes diferencias entre el Open Source y el Software Libre y que por eso yo me sentía más cercano al primer movimiento que al segundo, al igual que Bruce Perece, uno de los lideres de Debian (en lo que se basa Ubuntu) e inventor del termino Open Source. Como el mismo Perens lo dice en su paper The Emerging Economic Paradigm of Open Source "Obviamente es un error liberar como código Open Source las aplicaciones que son diferenciadores de negocio de su compañía, porque los competidores las utilizarían para ser tan atractivos para su cliente como usted" y luego agrega "pero por el contrario no hay ningún daño en que sus competidores entiendan como funciona cada trozo de software que no es diferenciador en su compañía" Entender que software es diferenciador en una compañía es clave, Amazon sabe que su algoritmo de recomendación de libros lo es y no le interesa que otras tiendas en linea lo tengan o lo mismo es posible ver del algoritmo de clasificación de páginas de Google. Pero un procesador de texto o un sistema operativo no caen en esta categoría, para estas empresas no son diferenciadores e incluso pueden competidores colaborar en producir software no diferenciador. Cuando hablamos de aplicaciones construidas por empresas, estos análisis pueden ser muy importantes a la hora de tomar decisiones de licenciamiento de las aplicaciones.







claro que hay exepciones....
Otro claro ejemplo de software no-libre es el desarrollado para bancos e instituciones financieras, así como servicios estratégicos y militares.
¡hay que imaginarse si los algoritmos de cifrado, entradas a bases de datos, caen en malas manos!
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Este usuario no tiene firma, pero pareciera no afectarle.